Soberanía y cultura en un mundo en crisis
Imperialismos y la posible extinción de la especie humana
Hoy, 8 de abril de 2026, las esperanzas de la humanidad son limitadas al tiempo que cercanas si se continúa por las mismas prácticas de la civilización moderna-colonial. La especie humana está en peligro de extinción al prolongar el mismo ritmo de degradación del ambiente, probablemente en menos de cien años. Es insostenible el consumo energético que se tiene esencialmente por el cambio climático y por el agotamiento de los acuíferos.
Quizás poco podamos hacer como sujetos individuales como nos conformó la modernidad. Tal vez se pueda hacer algo como sujetos colectivos, como se organizan los pueblos ancestrales.
El ser humano es quizás el más débil del reino animal. Y fue esa debilidad la que convirtió en su fortaleza porque le fue imprescindible, para sobrevivir, organizarse como seres colectivos en clanes, hordas y manadas, entre diversas formas comunitarias. Al crecer el cerebro, expresar pensamientos y contarles a los descendientes cómo poder solucionar algunos problemas comenzó a hacer cultura entendida como la creación de valores de uso, viviendo en comunidades llamadas familia (nuclear o extendida).
Entonces el ambiente guardaba misterios incomprensibles a estos seres humanos que empezaron a buscar explicación a ellos en el cielo, en la luna y el sol, entonces se crean seres sobrenaturales que llaman dioses y diosas. Para acercarse a lo inexplicable forman armonías con palabras e instrumentos con maderos y carrizos, el ritmo les indica movimientos, los animales de cacería, los astros, se convierten también en imágenes. Después se designan estas expresiones como músicas, cantos, danzas y pinturas, denominadas con el nombre de cultura.
Esas familias extendidas se conformaron en pueblos, ciudades, surgen los excedentes y las jerarquías que algunos empiezan a tomarlos y luego se convierten en propiedad y se inició la acumulación de riquezas. Hubo pueblos que, aunque existían diferenciaciones jerárquicas, mantuvieron sistemas de equidad donde la explotación y la opresión eran inexistentes o pocas.
Muchos pueblos lograron altos niveles culturales, porque el ser humano es quien puede desarrollar cultura. En la actualidad se ha incentivado la idea de Ovnis y no falta quienes vinculan a estas culturas antiguas con presencias extraterrestres. Es posible que este sea un infructuoso esfuerzo para distraer la atención de redes criminales que atendían las élites mundiales, cuyos archivos han salido a la luz a finales de 2025 e inicios del 2026.
Sin embargo, todos eran mundos limitados. Todas culturas que no pretendieron ser únicas ni universales. Aunque hubo empeños invasores de uno u otro imperio y, toda cultura imperial desea imponerse por la fuerza y la violencia en varios sentidos, ya sea violencia armada y la violencia simbólica. En ambos toca la cultura del pueblo subyugado y la transforma.
Desde dos milenios los imperios fueron locales y su expansión era tomando posesión de tierras limítrofes hasta el siglo XV. Esto ocurrió en los imperios: Acadio, Egipto, Asirio, Macedónico, Romano, Han, Mongol, Otomano, entre otros. De esas invasiones es de resaltar la griega y la romana, la primera iniciada en el siglo VIII antes del presente y la segunda unos cinco siglos en la misma época, son de importancia reseñar porque los imperialismos modernos-coloniales se dicen herederos de ellos.
De Granada hasta América, la invasión moderna-colonial
Toda invasión imperial conlleva a su vez una irrupción cultural. La civilización invasora se cree con el derecho y hasta con el deber de imponer a los pueblos invadidos su lenguaje, su religión, sus códigos de vida. Piensa que es superior por la fuerza de las armas y estas a su vez, le señalan que deben imponer sus símbolos o, a la inversa, con la justificación de los símbolos acuden a la violencia armada.
En el siglo XV los reyes de Castilla y Aragón en su proyecto expansionista invadieron el reino islámico Nazarí de Granada en un proyecto que pretendía la unificación bajo las mismas bases culturales, religiosas y de lenguaje. Con esta acción se rompió el sistema diplomático y tributario que el pueblo pagaba en oro para evitar el ataque violento. Este es quizás uno de los primeros proto-estados que se plantea conformar. Cristóbal Colón estuvo presente en esta invasión a inicios de 1492 y los reyes accedieron a su empresa al consolidar la iniciada en Granada.
Es coherente que el modelo impuesto en América es similar al granadino el cual en su dinámica trastocó el que atravesó el Atlántico y lo devolvió con cambios. De Granada llegó la limpieza de sangre y las encomiendas, por ejemplo. El primero como modelo que traza la línea divisoria entre los superiores y los inferiores. La línea de la humanidad plena de los invasores mientras los invadidos se catalogaron como sub humanos o inhumanos. Por ello les animalizaron al catalogar a los pueblos judíos obligados a convertirse al cristianismo como “marranos” mientras los musulmanes se les llamó “moros”.
En América la animalización de sus pobladores también fue constante, se llamó a los pobladores de estas tierras y sus descendientes como vinculados a las “mulas” nombrados como mulatos para hijos de español y africana; al indígena y africano como zambo; lobo, al de zambo e indígena; coyote al de mestizo e indígena. Para el invasor, mientras más cerca de lo blanco más humano y de lo negro más animal, para mencionar solo algunos ejemplos. Esta lógica fue y es, la lógica de quien se cree superior como humano y, por supuesto, también en su cultura.
Esta imposición marcó la dinámica de los pueblos no imperiales, las grandes mayorías oprimidas y explotadas cuya cultura fue también exterminada, sus idiomas menospreciados como “dialectos” y prohibidas sus prácticas culturales, sus religiones catalogadas como brujerías y hechicerías y, a quienes las practicaban como gentiles, herejes, idólatras, infieles, paganos. La cristiandad se convirtió en un marcador racial para la explotación, la opresión y, por supuesto, para la diferenciación cultural porque toda expresión para ser aceptada debía poseer el signo cristiano.
Todo se reguló a través del acuerdo entre los reyes y las autoridades religiosas denominado patronato regio, donde el papado autoriza y cede a los reyes las tierras allende el Atlántico. Tierras que, a su vez, nadie les cedió al Papa católico Alejandro VI. La autoridad supuesta era el mismo Dios sobre el que se pretendió unificar Granada con Castilla y Aragón suprimiendo a musulmanes y judíos quienes convivían en Al Ándalus junto a pueblos cristianos.
Modernidad, racismo biológico, cultural y extractivista
Con el proceso colonizador se consolidó el racismo biológico y cultural. Los pobladores indígenas fueron esclavizados bajo la justificación que no poseían dioses falsos ni verdaderos, según escribió Colón desde el 12 de octubre de 1492, con este razonamiento podía convertirlos en esclavos, a diferencia de musulmanes y judíos a quienes se les atribuía un dios equivocado, pero un dios, al fin y al cabo, y el tener dios indicaba que poseían alma y al tener alma eran humanos, según documenta Maldonado-Torres.
Entonces, este proto-racismo religioso fue simultáneo a los procesos de esclavización indígena y al racismo cultural, de allí el juicio de importancia mundial en el siglo XVI donde Bartolomé de las Casas confrontó a Gines de Sepúlveda, según el primero los indígenas si eran humanos y tenían alma, un alma incompleta como de niño o mujer que requería tutela permanente. Alegaba Sepúlveda que eran animales sin alma sencillamente, eran tan lejanos de la humanidad que ni siquiera poseían propiedad privada.
La querella decidió, legalmente, a favor de Las Casas. Sin embargo, la práctica histórica se inclinó a las argumentaciones de Sepulveda y se continuó con las esclavizaciones y el racismo contra los pobladores originarios de estas tierras y por supuesto con el etnocidio y la persecución bajo el argumento que eran caníbales, entendidos como sinónimo de antropófagos.
Al exterminar gran parte de la mano de obra indígena se inició con el genocidio más grande que haya conocido la historia de la humanidad: la esclavización de los pueblos africanos y sus descendientes, a quienes también les fue negada y silenciada todas sus expresiones culturales. Las que lograron prevalecer hasta la actualidad se debe a diferentes formas de ocultarse para pervivir en medio de las persecuciones e inquisiciones.
Junto a los sistemas de explotación económica se conjugaron rituales y prácticas culturales de sus ancestralidades indígenas o afrodescendientes y, con ellas, expresiones de cantos, músicas, bailes y danzas. En general las manifestaciones culturales que han resistido y re-existido guardan sus propios sistemas de religiosidad, espiritualidades y fe, Bety Mendoza define a estas imposiciones de la cristiandad como colonialidad del creer.
Del antiguo régimen monárquico a las repúblicas liberales
Consolidado el comercio mundial, según Dussel España pasó de ser el centro de la primera modernidad desde 1492 hasta 1630 y se convirtió en imperio en decadencia en la segunda modernidad que alcanza a 1789. Entonces la hegemonía se ubica al norte de Europa impulsada por la Reforma Protestante y el mercantilismo holandés y británico. El mismo Dussel afirma que la madurez de la modernidad se expresa, precisamente desde 1789 a 1945 y la modernidad tardía desde entonces a la actualidad donde estamos entrando en una etapa de ciber-capitalista que puede ser o el fin de la modernidad o de la especie humana, características que no definió Dussel.
La violencia armada es una constante y junto a ella la violencia simbólica que vulnera la cultura de los pueblos, de las comunidades, de su esencia como seres colectivos. En el tránsito del siglo XIX se fueron conformando las repúblicas que señalaban un sendero diferente del antiguo régimen monárquico donde el rey era el representante de dios en la tierra. Fue Adam Smith en la Riqueza de las naciones quien, en 1776, teorizó la ruta de los nuevos imperios donde la sujeción era a través de la mano invisible del mercado.
Para ello se requerían Estados nacionales que fuesen los que regularan las transacciones comerciales de los entes privados que producían según las necesidades de lo que se vendiese explotando a las grandes mayorías desposeídas de medios de producción. De esta manera, las repúblicas independientes de los antiguos imperios, sea España, Portugal, Francia, Inglaterra u Holanda, entre otros, pasaron a conformar la geografía que estaba definida ya para finales del siglo XIX con las marcas culturales de los imperios a los que perteneció, así como las expresiones de las comunidades y pueblos sometidos y explotados. Los grandes monumentos arquitectónicos patrimonio cultural son, en gran medida, herencia de la imposición cultural imperial eurocéntrica.
A finales del siglo XVIII EE.UU. se independizó de Inglaterra cuando 13 colonias declararon la libertad para asumir que tenían como “Destino Manifiesto” designado por el mismo dios, el tomar el poder expandiéndose territorial y económicamente con trabajo esclavo, justificado por el racismo expresado desde sus etapas iniciales. Sin comprender el racismo no se puede entender la historia de EE.UU. donde el prejuicio racista y supremacista blanco entraba en contradicción con la idea de libertad y los irracionales y violentos impulsos de dominación, así como los estrictos controles de la sociedad colonial y de las relaciones sexuales.
La contradicción religiosa entre ser “hermanos” de religión y la esclavitud se argumentó desde la hermandad espiritual y la servidumbre en lo temporal. Todos los que firmaron los documentos de independencia estadounidense poseían esclavos a los cuales no renunciaron. Es una sociedad que se basa en el supremacismo blanco y en racializar a todo el que no sea de este color. El siglo XIX consolida la idea del “Destino manifiesto” y se convierte en tesis de política exterior imperial en 1823 con el discurso del presidente James Monroe al Congreso de los Estados Unidos, donde se considera que la geografía americana le permitía la separación política y económica para el dominio sobre estas tierras.
Con esta doctrina se suprime de raíz el principio jurídico de autoridad suprema de un Estado para decidir sobre su territorio, recursos y población regidos por normas constitucionales previamente establecidas, expresadas en dos niveles: Soberanía interna y soberanía externa, la primera como administradora de sus propios procesos económicos y legales normados y, la segunda, el reconocimiento de esta independencia por otros Estados nacionales en el conjunto internacional sin subordinación alguna. No puede existir un Estado sin reconocimiento de otros que le validen.
Como se puede entender estas políticas imperiales marcan acciones que inciden directamente en las dinámicas culturales de las poblaciones subordinadas, de manera que por una parte se pasó del dominio imperial moderno-colonial de España, Inglaterra o Francia y se erige otro imperialismo que impone sus ideas económnicas y culturales.
Estas ideas imperiales norteñas con incidencia directa en la cultura de nuestros pueblos se expresaron en la toma de los territorios cercanos, como antaño otros imperios. En su afán expansionista compró a Napoleón la española Luisiana y con el “Tratado de amistad” o Adams-Onís se apoderó de la península de Florida en la segunda década del siglo XIX. Siguió el mayor despojo cuando, en 1846 invadieron México e iniciaron una guerra que terminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, dos años después, donde se quedan con más de la mitad de su territorio y que convirtieron en estados norteamericanos a Arizona, California, Colorado, Kansas, Nevada, Nuevo México, Oklahoma, Texas, Utah y Wyoming. De esta manera pasaron de la colonizacion española a nuevas manos. Con ella, toda la impronta cultural cambió.
Primero fue el exterminio de los pobladores originarios a quienes arrinconaron en pedazos de tierra denominados como “reservas”, el discurso oficial le denominó como “salvajes” por defender su territorio. Después, tanto en la literatura como en el cine se ofreció la idea que eran los “salvadores”, el bueno contra el bandido, contra el “malvado”. John Wayne fue el prototipo de estos “héroes”, asesinos de indígenas. Edulcoraban la dosis diaria de veneno informativo con “El llanero solitario” (Lone Ranger) representado por Clayton Moore, a quien un servil nativo potawatomi a quien llamaba “Tonto” y que tradujeron al español como “Toro”.
En la decadencia de la influencia española en el Caribe, para tomar posesión de los territorios hispanos, EE.UU. inició la guerra tras la explosión de un acorazado el 15 de febrero de 1898, algunas voces afirman que fue un ataque de falsa bandera para avanzar en la toma de las islas caribeñas iniciada con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, luego Nicaragua y Haití. El argumento imperial es resguardar la “seguridad” de los intereses del Estado y empresas norteamericanas cuya soberanía es, al parecer, más soberana que las de otros Estados en tanto prevalece sobre los demás existentes.
En el marco de las tensiones existentes, anteriores a la Segunda Guerra Mundial, el presidente Franklin D. Roosevelt en 1933, propuso la política del “Buen vecino” según la cual abandonarían el intervencionismo en Latinoamérica y el Caribe, bajo la promesa de la cooperación económica para conseguir aliados frente al comunismo. Un buen vecino que duró poco…
Soberanías cuestionadas e intervención cultural desde la segunda guerra mundial a la actualidad
Al erigirse como hegemón se conformó la estructura que financió diversos intelectuales en la lucha anticomunista. El libro “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders expone como existió una red que financió congresos, publicaciones y exposiciones que promovían con infiltrados los intereses norteamericanos. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) construyó un consorcio amplio en el ámbito cultural, una aristocracia dedicada al servicio de los principios estadounidenses como arma secreta durante la guerra fría.
Muchos ni siquiera lo sabían, porque existen diferencias entre estatus de la relación como «activos», «contactos» y «amigos» quienes trabajaban a fines funcionales de la CIA, con o sin conocimiento pleno de su labor. Se encontraban allí: escritores, poetas, artistas, historiadores, científicos o críticos en la Europa de posguerra cuyos nombres no estaban asociados a esta empresa encubierta. De manera que se creó un frente cultural complejo y extraordinariamente dotado económicamente.
Según documentos desclasificados de la CIA en 2011, se registran el apoyo, no siempre explícito, a personalidades de renombre mundial entre los que se encuentran una extensa lista de intelectuales infiltrados por la CIA, y cuyos datos aparecen en «France: Defection of the Leftist Intellectuals», donde se encuentran: Charles Chaplin, John Steimbeck, Orson Welles, Georges Orwell, Bernard Show, Michel Foucault, Jacques Derrida, Jacques Lacan, Raymond Aron, Claude Lévi Strauss, entre muchos otros.[1] Con estos intelectuales se desarrollan relaciones de diversos tipos contactados a través de agencias científicas y culturales prestigiosas.
Este trabajo de inteligencia generó un pensamiento que tributaba a los fines del poder hegemónico, aunque en ocasiones producía críticas, se integró allí hasta la “izquierda no comunista” (INC) como eficaz matriz de pensamiento cuyas ideas iniciadas en el marxismo, rompieron con este por el totalitarismo estalinista el cual se convirtió en un catalizador de los descontentos quizás mas eficaz que la derecha radical.
De patrimonios culturales
Lo expuesto hasta ahora toca el mundo de la conformación filosófica y epistémica de la cultura donde el imperialismo trastocó las bases de los pueblos originarios de este continente, así como de al menos doce millones y medio de africanos traídos como esclavos y sus descendientes. Sus religiones, saberes, conocimientos científicos, creencias, ideas, músicas, cantos, bailes, danzas, sus arquitecturas fueron sometidas a fuer de violencia, armada y simbólica, a las que imponían los imperialismos moderno-coloniales que gobernaba.
Sin embargo, la destrucción de los patrimonios culturales en el mundo también tiene una marca imperialista. Quizás sean los repositorios de conocimiento de las primeras víctimas, después de la racialización se procede al memoricidio, a la descalificación de los saberes de quienes son sometidos por la violencia. De allí que la quema de libros en el mundo es tan frecuente como lo ha sido la quema de Judas en el pueblo venezolano, desde la biblioteca de Alejandría, las tablillas sumerias y los manuscritos filosóficos de Platón y Aristóteles; pasando por supuesto por los códices mayas. El bibliocidio empieza por la prohibición y terminan en la hoguera. Se documentan cerca de 23 mil casos de prohibición de libros en 45 Estados de Norteamérica desde 2021 hasta 2025.
En la guerra e invasión de Irak en 2003, según documentó Fernando Báez en la “Destrucción cultural de Irak”, se refiere como el primer gran “mnemocidio” del siglo XXI. Patrimonio que se estudiaban como los inicios de la civilización humana saqueados e incendiados premeditadamente. Entre los museos y centros de arte destruidos se encuentran: el Museo Arqueológico de Bagdad, Museo de Historia Natural de Basora, incendiado y saqueado; Museo de Mosul; Museos de Tikrit, con las estructuras golpeadas por bombardeos. Entre las Bibliotecas y Archivos: Biblioteca Nacional y Archivo Nacional; Biblioteca Awqaf (Ministerio de Asuntos Religiosos); Bayt al-Hikma (Casa de la Sabiduría) y la Biblioteca Pública Central de Basora.
Las Instituciones Académicas víctimas de la violencia invasora: Academia de Ciencias de Irak y las Universidades de Bagdad, La Madrasa Mustansiriyya y la Universidad de Basora. Se mencionan como asentamientos arqueológicos afectados miles de sitios puestos en peligro por la falta de vigilancia y el tráfico ilícito transnacional. Entre estos: Hatra (el-Hadr): Patrimonio de la Humanidad, saqueado. Nínive (Kuyunjik) con daños en los relieves del Palacio de Senaquerib; Babilonia con quemas y daños irreversibles; Ur (Tell Muqajar): es el sitio de nacimiento de Abraham, donde soldados tomaron ladrillos de arcilla como recuerdos. De igual forma sitios como Isin (Ishan Bakhriyat), Larsa (Tell Senkereh), Nippur, y Nimrud que fueron blanco de bandas armadas que desentierran objetos, rompiendo murales y vasijas.
Más de dos décadas después en la guerra que inició Israel-EE.UU. contra Irán el 28 de febrero de 2026, además de casi dos mil víctimas que se contabilizan en Irán, el daño al patrimonio cultural aún está por realizarse, al menos existen referencias de: Más de 130 sitios históricos confirmados como dañados en un informe del 30 de marzo de 2026; 120 museos, edificios históricos, sitios culturales y 64 lugares de interés turístico. De igual forma fueron afectados el Palacio Ali Qapu (Isfahán) y las Mansiones en Sanandaj (Kurdistán).
Entre los sitios declarados por la UNESCO se encuentran afectados: el Palacio de Golestán (Teherán) o “Palacio de las Rosas”; Palacio de Chehel Sotún (Isfahán) o el “Palacio de las Cuarenta Columnas”; Mezquita Jameh (Isfahán), considerada una de las más antiguas de Irán; la fortaleza de Falak-ol-Aflak (Jorramabad) y Plaza Naqsh-e Jahan (Isfahán) estimada como joya de la arquitectura safávida. Las normativas internacionales poco importan en este contexto geopolítico.
Es de preguntarnos ¿Cuáles fueron los daños, por ejemplo, al patrimonio cultural venezolano en el bombardeo del 3 de enero de 2026?
En La Guaira sufrió daños la Biblioteca Pública Central “José María España”, Declarada Patrimonio Cultural de la Nación, la Casa de la Compañía Guipuzcoana, “bien patrimonial más importante” del estado; el Edificio Gubernamental de La Guaira, cuya data se estima en casi 300 años; el Edificio de IPOSTEL, antiguo edificio de Correos, y sede de varias instituciones públicas en la actualidad; la Escuela Ambrosio Plaza y la Plaza de la Paz. En Caracas el ataque fue al Cuartel de la Montaña donde está el mausoleo de Hugo Chávez y al complejo Militar Fuerte Tiuna. Las ondas expansivas de las bombas, asimismo produjeron daños “colaterales” a otras infraestructuras.
Si poco le han importado los patrimonios que se tienen como los inicios de la humanidad en el golfo pérsico ni en ninguna parte del mundo, difícilmente se puede pensar que el patrimonio cultural de los pueblos que tiene sometidos por la fuerza de las armas vaya a ser de importancia, porque para el buen vecino que se cree superior, el agente naranja, poco importa la vida y menos aún el patrimonio cultural que produce.
[1] Cfr: Expedientes desclasificados de la https://www.cia.gov/library/readingroom/historical-collections ver https://www.cia.gov/readingroom/document/cia-rdp86s00588r000300380001-5 el código CIA-RDP86S00588R000300380001-5, consultado agosto 5 de 2022.