Alto el fuego en el Líbano: ¿tregua o pausa?

Apenas minutos después de que entrara en vigor el alto el fuego de 10 días entre Israel y el Líbano, el pasado jueves, nuevos bombardeos sacudieron poblaciones del sur libanés, sembrando dudas inmediatas sobre la viabilidad del acuerdo. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano reportó artillería israelí sobre las localidades de Khiam y Dibbine, mientras el ejército israelí advertía a los civiles que no cruzaran al sur del río Litani, donde sus tropas permanecen desplegadas.
El cese al fuego fue anunciado por el presidente Donald Trump, quien afirmó haber hablado con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun. Sin embargo, Netanyahu dejó en claro que Israel no tiene intención de retirarse del sur del Líbano, refiriéndose a lo que denominó una “zona de seguridad ampliada” cerca de la frontera con Siria. La posición israelí choca directamente con la del gobierno libanés, que exige una retirada completa y el cumplimiento del acuerdo de cese al fuego de 2024.
Por su parte, Hezbolá impuso sus propias condiciones: una paralización total de los ataques en todo el territorio libanés, sin libertad de movimiento para las fuerzas israelíes, y el retorno a las condiciones previas al 2 de marzo, fecha en que la actual escalada se intensificó tras el asesinato del líder supremo de Irán y los ataques de represalia de Hezbolá sobre Israel. La distancia entre las partes es considerable, y ninguna de sus demandas es compatible con las del otro bando.
El conflicto libanés forma parte de un panorama geopolítico más amplio. La tregua es una pieza clave en los esfuerzos de Washington por poner fin a la guerra con Irán, que estalló a finales de febrero tras ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra territorio iraní. Teherán condiciona cualquier acuerdo con Washington a que este incluya también al Líbano, posición rechazada por ambos aliados. Trump anunció el envío del vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Estado Mayor conjunto Dan Caine para continuar las negociaciones, además de invitar a Netanyahu y Aoun a la Casa Blanca.
El costo humano del conflicto es devastador. Desde que la situación se agravó en marzo, más de 2,000 personas han muerto en el Líbano y más de un millón han sido desplazadas, según autoridades sanitarias libanesas. La comunidad internacional observa con preocupación si este frágil cese al fuego puede convertirse en una paz duradera, o si se trata simplemente de una pausa antes de una nueva escalada.



