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África en crisis: el precio de una guerra lejana

El conflicto en Medio Oriente golpea a África

El Banco Africano de Desarrollo, la Unión Africana, el PNUD y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África lanzaron una alerta conjunta: el conflicto en Medio Oriente está generando un efecto dominó devastador sobre las economías africanas. Pero las reverberaciones no se detienen en ese continente.

Veintinueve monedas africanas se han depreciado desde que estalló el conflicto. Los precios del petróleo han subido más de un 50% desde finales de marzo, y los bloqueos en el Estrecho de Ormuz están interrumpiendo el flujo de productos esenciales como alimentos, combustible y fertilizantes. El África subsahariana obtiene el 53.6% de sus importaciones de gasolina desde Medio Oriente, según S&P Global, lo que la convierte en una de las regiones más vulnerables del mundo.

El momento no podría ser peor. La temporada de siembra de marzo a mayo está en riesgo por la escasez de fertilizantes nitrogenados, de los cuales los países del Golfo son los mayores exportadores regionales. El Programa Mundial de Alimentos estima que 45 millones de personas adicionales podrían caer en hambre extrema si el conflicto continúa.

El economista jefe del AfDB, Kevin Urama, advirtió que seis meses de guerra podrían recortar el crecimiento africano en 1.5 puntos porcentuales, sobre una proyección inicial de 4.3% para 2026. Los líderes de las cuatro instituciones debatieron estas cifras en la 58ª Sesión de la Comisión Económica en Tánger, Marruecos.

¿Cómo afecta esto a República Dominicana?

Aunque la República Dominicana no es África, comparte vulnerabilidades estructurales clave. El país depende significativamente de la importación de combustibles y fertilizantes, y cualquier alza sostenida en los precios del petróleo se traduce directamente en mayor inflación, aumento en las tarifas eléctricas y encarecimiento del transporte. El sector agropecuario dominicano, que ya enfrenta presiones de costos, podría ver un incremento notable en los precios de urea y otros insumos agrícolas si la crisis se prolonga.

Además, el dólar estadounidense tiende a fortalecerse en momentos de crisis global, lo que presiona al peso dominicano. Un peso más débil encarece las importaciones y reduce el poder adquisitivo de las familias. El turismo, pilar fundamental de la economía nacional, también podría resentirse si la inestabilidad global desalienta los viajes internacionales.

La lección que deja este informe es clara: en una economía globalizada, ningún país está aislado. La República Dominicana debe acelerar su agenda de soberanía energética, diversificación de proveedores y seguridad alimentaria antes de que los choques externos dicten las condiciones.

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