El fin de El Mencho: México elimina al capo del CJNG
El fin de una era: México elimina a El Mencho, líder del CJNG, en operativo en Jalisco

El Ejército Mexicano ejecutó el pasado domingo uno de los operativos antinarcóticos más significativos en la historia reciente del país, al neutralizar a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder y cofundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en las montañas cercanas al municipio de Tapalpa, en el estado de Jalisco.
La operación fue llevada a cabo por fuerzas especiales del Ejército Mexicano en coordinación con elementos de la Guardia Nacional, según confirmaron fuentes federales a la agencia Associated Press. El operativo tuvo lugar en una zona de difícil acceso en el sur de Jalisco, región que el CJNG ha utilizado históricamente como refugio estratégico para sus mandos más altos.
La muerte de Oseguera Cervantes representa el desenlace de una cacería que se extendió por más de una década y que involucró recursos de inteligencia de México y Estados Unidos. El gobierno norteamericano mantenía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, cifra elevada desde los 10 millones de dólares en diciembre de 2024, lo que da cuenta de la magnitud de la amenaza que representaba para la seguridad de ambas naciones.
El ascenso del capo más temido de México
Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes forjó su carrera criminal desde los márgenes de organizaciones precursoras antes de cofundar el CJNG a principios de la década de 2010. Bajo su liderazgo, el cártel se transformó de un grupo regional en una organización transnacional con presencia en más de treinta países, convirtiéndose en uno de los principales proveedores de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia el mercado estadounidense.
El CJNG se distinguió de otras organizaciones criminales mexicanas por su capacidad de fuego, su uso de drones armados, lanzacohetes y vehículos blindados artesanales, así como por una brutalidad calculada destinada a intimidar tanto a rivales como a autoridades. El propio Oseguera Cervantes acumuló múltiples cargos federales en Estados Unidos, incluyendo el de dirigir una empresa criminal continua.
Su estado de salud había sido motivo de especulación durante años. Reportes de inteligencia indicaban que padecía insuficiencia renal crónica, condición que lo obligaba a recibir tratamiento médico clandestino en comunidades rurales de Jalisco y que limitaba considerablemente su movilidad, haciendo aún más compleja su localización por parte de las fuerzas de seguridad.
La respuesta del cártel: violencia y caos en seis estados
La confirmación de la muerte del capo desencadenó una respuesta coordinada y violenta por parte de células del CJNG en múltiples regiones del país, activando lo que analistas de seguridad describen como el “protocolo de represalia” de la organización.
En cuestión de horas, vehículos incendiados bloquearon carreteras y avenidas principales en los estados de Jalisco, Michoacán, Colima, Tamaulipas, Guanajuato y Aguascalientes. En la zona metropolitana de Guadalajara, las llamas se extendieron sobre vías de alto tráfico como el Periférico y la Calzada Independencia. En Puerto Vallarta, accesos clave a la ciudad turística fueron cortados por bloqueos con fuego. En Michoacán, al menos 19 carreteras resultaron bloqueadas de manera simultánea.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, declaró alerta roja estatal y convocó de emergencia al comité de seguridad coordinado entre los tres niveles de gobierno. “He dado la instrucción de activar de inmediato el código rojo para prevenir actos contra la población”, declaró el mandatario en su cuenta de X. El Gabinete Federal de Seguridad confirmó operaciones coordinadas en Jalisco “para proteger a los ciudadanos”, aunque evitó mencionar directamente el nombre de El Mencho en sus comunicados iniciales.
El contexto geopolítico: presión bilateral y designación terrorista
La eliminación de El Mencho ocurre en un momento de especial tensión y cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos en materia de seguridad. El 20 de febrero de 2025, la administración del presidente Donald Trump designó formalmente al CJNG como Organización Terrorista Extranjera, en el marco de una estrategia más agresiva contra los cárteles mexicanos que incluyó sanciones y presión diplomática sobre Ciudad de México.
Esta designación abrió la puerta legal para una mayor coordinación de inteligencia entre agencias estadounidenses como la DEA y el FBI con sus contrapartes mexicanas, aunque las negociaciones sobre soberanía en operaciones conjuntas continuaron siendo un punto sensible entre ambos gobiernos. Paralelamente, el hijo de El Mencho, Rubén Oseguera-González, conocido como “El Menchito”, fue sentenciado en marzo de 2025 a cadena perpetua más treinta años de prisión por un tribunal federal estadounidense, debilitando aún más la línea sucesoria directa del capo.
¿Qué viene ahora? El riesgo de la fragmentación
La muerte de El Mencho no representa necesariamente el fin del CJNG, advierten analistas de seguridad y organismos especializados en crimen organizado. La historia del narcotráfico mexicano ha demostrado en repetidas ocasiones que la eliminación de un líder puede derivar en períodos de violencia aún más intensa, producto de disputas internas por el control de rutas, plazas y recursos.
Con los herederos directos de Oseguera Cervantes neutralizados o encarcelados, los comandantes regionales del cártel se perfilan como los actores más probables en una eventual pugna por el liderazgo. Estas facciones, distribuidas en estados como Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit y Baja California, cuentan con estructuras operativas propias y podrían actuar con mayor autonomía, lo que históricamente ha derivado en escisiones violentas.
La presidenta Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, han atribuido el éxito del operativo a la estrategia de inteligencia territorial impulsada desde el inicio de su administración. Sin embargo, funcionarios y expertos coinciden en que el período inmediato será crítico: las autoridades deberán actuar con rapidez para contener la violencia de represalia y evitar que el vacío de poder se traduzca en una escalada que afecte a la población civil.
Lo que sí es indiscutible es el significado simbólico y operacional del golpe. La caída de El Mencho cierra un capítulo oscuro en la historia del crimen organizado mexicano, aunque el siguiente ya ha comenzado a escribirse.



