
El Ministerio de Salud de República Dominicana ha intensificado su llamado a la población para que adopte estilos de vida saludables como estrategia clave en la prevención de la diabetes, una enfermedad crónica que ya afecta al 13.45% de los dominicanos. A esta cifra preocupante se suma un 9.9% de la población en estado de prediabetes, lo que significa que casi una cuarta parte del país está en riesgo elevado o ya convive con esta condición de salud.
La diabetes tipo 2, la forma más común, está estrechamente vinculada a factores de riesgo modificables como la mala alimentación, el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Por eso, el llamado del ministro de Salud apunta directamente a promover cambios en el día a día: incorporar más frutas, vegetales y granos integrales en la dieta, reducir el consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados, realizar actividad física regular y mantener un peso saludable.
Para las personas que ya han desarrollado diabetes o hipertensión, el gobierno ha puesto en marcha el programa Más Salud y Esperanza, que beneficia con medicamentos gratuitos a más de 1.2 millones de pacientes en todo el país. Esta iniciativa busca garantizar el acceso continuo a los tratamientos necesarios, reducir las complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes viven con estas condiciones crónicas. El control adecuado de la diabetes es fundamental para prevenir daños en los riñones, el corazón, la vista y el sistema nervioso.
Sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo la prevención. Los datos de prediabetes indican que existe una ventana de oportunidad para evitar que más personas desarrollen la enfermedad completa. Con cambios en el estilo de vida, acompañamiento médico y controles periódicos, muchas personas en prediabetes pueden revertir su condición o, al menos, retrasar la progresión hacia la diabetes tipo 2.
El Ministerio de Salud también hace énfasis en la importancia de la educación comunitaria, las campañas de concientización y el fortalecimiento de la atención primaria. Detectar la diabetes en etapas tempranas y educar a la población sobre sus riesgos son pasos esenciales para frenar el avance de esta epidemia silenciosa. En un contexto donde las enfermedades crónicas no transmisibles representan la mayor carga de enfermedad y muerte en el país, actuar ahora es una inversión en el futuro de la salud pública dominicana.



