Rusia gana miles de millones por la guerra en Irán
Cómo el conflicto en Irán enriquece a Moscú

A principios de 2026, Rusia enfrentaba una severa crisis en sus finanzas energéticas. Los ingresos federales por petróleo y gas cayeron a 393.000 millones de rublos en enero, un descenso de más del 50% interanual, mientras el crudo Urals se vendía a apenas 40 dólares por barril — muy por debajo de los 59 dólares asumidos en el presupuesto federal del Kremlin. Las sanciones occidentales y los descuentos forzados parecían haber acorralado a Moscú.
Todo cambió el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, y Teherán respondió cerrando efectivamente el Estrecho de Ormuz. Por ese corredor transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo. En cuestión de días, el precio del barril superó los 90 dólares y tocó brevemente los 119 dólares el 9 de marzo. El crudo ruso, que se vendía con fuerte descuento, casi duplicó su precio de exportación de la noche a la mañana.
Rusia: el único ganador del conflicto
Según un análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) publicado el 12 de marzo, Rusia acumuló 6.000 millones de euros en ingresos adicionales por exportaciones de combustibles fósiles solo en las primeras dos semanas del conflicto. Mientras tanto, los países europeos pagaron 3.000 millones de euros adicionales en importaciones energéticas, con el precio del gas subiendo un 50% y el del petróleo un 27%.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue directo ante los embajadores de la UE en Bruselas: “Solo hay un ganador en esta guerra: Rusia”. Moscú capitaliza la crisis mientras los recursos militares y financieros occidentales se desvían hacia el Medio Oriente, y su maquinaria de guerra en Ucrania sigue financiada.
¿Cuánto durará esta bonanza?
La ventaja rusa podría ser efímera. La OPEP+ acordó añadir 206.000 barriles diarios a partir de abril, y el presidente Trump sugirió que el conflicto podría resolverse pronto — declaraciones que bastaron para bajar los precios un 7% en cuestión de horas. Goldman Sachs estima que la prima de riesgo incorporada al precio actual ronda los 18 dólares por barril, una cifra que desaparecería rápidamente si el Estrecho de Ormuz volviera a abrirse.
El propio Putin reconoció que “los altos precios de las materias primas son temporales”. Pero por ahora, la ironía geopolítica es innegable: mientras sus rivales financian una nueva guerra en el Golfo, el Kremlin cuenta sus ganancias.



