Mercados globales en alerta por escalada en Medio Oriente
Instituciones financieras en modo de emergencia

Los mercados financieros globales amanecieron el lunes en estado de máxima alerta tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que resultaron en la muerte del líder supremo del país y desencadenaron una ola de represalias en toda la región del Golfo. Bancos, aseguradoras y fondos de cobertura pasaron el fin de semana evaluando su exposición al conflicto antes de la apertura de los mercados asiáticos.
Barclays reubicó a más de 30 empleados para cubrir la apertura del mercado de Nueva Zelanda —el primer termómetro del sentimiento global—, mientras que Goldman Sachs organizó una llamada de emergencia con clientes para el lunes, con la participación del ex jefe de inteligencia británico Alex Younger y ejecutivos de sus principales mesas de trading en petróleo, activos de riesgo y mercados emergentes. Corredoras chinas como Guotai Haitong Securities y China Galaxy Securities celebraron conferencias de emergencia durante el fin de semana para evaluar el impacto sobre los mercados de capitales.
Márgenes al alza y bolsas paralizadas
La volatilidad esperada llevó a varios brókers a endurecer sus condiciones operativas. TMGM elevó los niveles mínimos de margen del 200% al 500%, mientras que la firma de prop trading The5ers redujo el apalancamiento en petróleo, metales e índices a 1:5, frente a los 1:33 habituales. Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos suspendieron las operaciones en las bolsas de Abu Dabi y Dubái durante lunes y martes, y Kuwait también paralizó brevemente sus operaciones bursátiles.
En Corea del Sur, los cinco principales grupos financieros —KB, Shinhan, Hana, Woori y NH NongHyup— activaron sistemas de respuesta de emergencia y prometieron apoyo financiero a empresas afectadas, incluyendo préstamos de capital de trabajo de hasta mil millones de wones y reducciones de tasas de hasta dos puntos porcentuales.
Los $15 mil millones asiáticos en el Golfo bajo amenaza
El conflicto representa un riesgo especialmente delicado para los bancos asiáticos y chinos, que en 2025 extendieron más de $15 mil millones en préstamos a la región del Golfo —cifra récord que triplica el año anterior—, concentrados principalmente en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Ese flujo de capital ahora enfrenta su mayor prueba, con operaciones congeladas y límites de riesgo siendo revisados en tiempo real.
Abu Dhabi National Oil Company suspendió sus planes para emitir un bono denominado en yuanes por hasta 14 mil millones de yuanes ($2 mil millones), y un préstamo multimillonario buscado por una institución del Golfo entre inversores chinos también parece inviable por el momento. “Depende mucho de cuán grave se torne el conflicto”, señaló Gary Ng, economista senior de Natixis. “Los bancos pueden controlar la exposición y exigir tasas más altas, pero no necesariamente salir del mercado” si la situación se estabiliza.
República Dominicana: impacto inmediato
La República Dominicana enfrenta una vulnerabilidad estructural ante este conflicto: el país depende en un 84% de recursos energéticos importados, y su factura petrolera supera los $5,000 millones anuales. El crudo de referencia para el país ya registró un alza del 6.68% en los primeros días del conflicto, mientras que el gas natural —utilizado para generación eléctrica— subió un 45%. Cada dólar adicional en el precio del barril incrementa la factura energética nacional entre $65 y $70 millones, según el economista Haivanjoe Ng Cortiñas.
El impacto más inmediato se siente en las finanzas públicas: el gobierno enfrenta la disyuntiva de trasladar el alza a los precios de los combustibles o absorberla mediante subsidios, lo que presionaría un presupuesto donde cerca del 70% del gasto ya es rígido. Un shock energético de esta magnitud podría absorber entre RD$60,000 y RD$80,000 millones, equivalente a hasta un tercio del margen fiscal disponible para 2026. En el frente cambiario, la mayor demanda de divisas para importar petróleo podría empujar el tipo de cambio por encima de la meta presupuestada de RD$65.5 por dólar, generando inflación importada.
El cierre del Estrecho de Ormuz —decretado por el Parlamento iraní como represalia— añade una presión adicional sobre los fletes marítimos y los pasajes aéreos, encareciendo tanto las importaciones como la competitividad del turismo receptivo. La inflación, que rondaba el 5%, podría escalar a un rango de entre 6.5% y 8%, golpeando especialmente a los hogares en un contexto donde la informalidad laboral supera el 54%.
República Dominicana: riesgos a largo plazo
Si el conflicto se prolonga, los economistas advierten que sus efectos podrían transformarse de coyunturales en estructurales. La meta oficial de crecimiento del 4.5% para 2026 podría reducirse a alrededor del 2% si la situación escala, comprometiendo incluso el objetivo presidencial de duplicar el PIB hacia 2036. El turismo y las zonas francas serían los sectores más expuestos a mediano plazo: los costos aéreos y logísticos más altos reducirían la llegada de visitantes, mientras que una desaceleración global podría restar entre uno y dos puntos porcentuales al crecimiento de las exportaciones de manufactura.
El canal financiero representa otro riesgo latente. Si el encarecimiento del petróleo coincide con tasas de interés elevadas en Estados Unidos —el principal socio comercial dominicano—, el financiamiento externo se encarecería, lo que presionaría al Banco Central a subir sus propias tasas, enfriando el crédito, la inversión y sectores sensibles como la construcción y el comercio. Adicionalmente, una desaceleración de la economía norteamericana afectaría directamente las remesas y las exportaciones, dos pilares fundamentales de la balanza de pagos dominicana.
El economista Raúl Ovalle Marte matiza que el impacto real dependerá de la duración del conflicto: un episodio corto y contenido tendría efectos transitorios, pero una guerra prolongada activaría un efecto en cadena sobre el dólar, la inflación, el déficit fiscal y el crecimiento económico. “Estamos ante un momento de mucha incertidumbre”, resume el economista Juan del Rosario, quien advierte que incluso las represalias comerciales entre potencias como China y países europeos podrían impactar indirectamente las importaciones dominicanas.



