Líderes latinoamericanos divididos ante captura de Maduro
La operación contra Maduro fractura la región

América Latina reaccionó el sábado con marcadas diferencias ideológicas ante la extraordinaria operación estadounidense que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro. Mientras gobiernos de izquierda condenaron los ataques como una violación a la soberanía, administraciones de derecha aplaudieron la acción que puso fin a 25 años de chavismo.
El presidente Donald Trump anunció temprano el sábado que fuerzas estadounidenses ejecutaron un “ataque a gran escala” contra Venezuela y capturaron a Maduro junto a su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. La operación del Grupo Delta del Ejército siguió meses de creciente presión militar y un ultimátum que Trump entregó a Maduro en noviembre.
División regional refleja tensiones históricas
Las condenas más fuertes provinieron del presidente colombiano Gustavo Petro, quien calificó la operación como un asalto a “la soberanía de Venezuela y América Latina” y exigió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva secundó las críticas, afirmando que los ataques y la captura cruzaron “una línea inaceptable” y sentaron un precedente peligroso.
México también condenó la acción como violación al derecho internacional, declarando a América Latina “zona de paz”. El presidente chileno Gabriel Boric rechazó la acción militar mientras pedía soluciones pacíficas. Sin embargo, su sucesor José Antonio Kast, quien asume en marzo, adoptó un tono diferente: “El arresto de Nicolás Maduro es una gran noticia para la región”, escribió en X, añadiendo que su “régimen narco ilegítimo” forzó el éxodo de más de 8 millones de venezolanos.
El presidente argentino Javier Milei, el aliado regional más cercano de Trump, celebró la operación publicando “La libertad avanza”. El ecuatoriano Daniel Noboa también recibió positivamente la acción, declarando que “los criminales narco-chavistas tendrán su momento” y su estructura colapsará en el continente.
Crisis migratoria impulsa las reacciones
Las reacciones mixtas reflejan tanto la histórica desconfianza hacia las intervenciones estadounidenses como la profunda frustración con el gobierno autoritario de Maduro. Casi 8 millones de venezolanos han huido desde 2014, y el 85 por ciento emigró a países de América Latina y el Caribe. Solo Colombia alberga casi 3 millones de refugiados venezolanos.
El éxodo ha sobrecargado los recursos regionales y alimentado preocupaciones sobre la banda venezolana Tren de Aragua, que se ha expandido por al menos ocho países latinoamericanos a través de rutas migratorias. “Creo que verás gobiernos de derecha aplaudir porque es lo que hacen. Verás gobiernos de izquierda criticar porque ¿cómo podrían no hacerlo?”, dijo Steven Levitsky, director del Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de Harvard.
La operación marca una de las acciones militares estadounidenses más significativas en América Latina desde la invasión de Panamá en 1990 que capturó a Manuel Noriega. La división regional subraya las profundas fracturas ideológicas que continúan definiendo la política latinoamericana en una era de crisis humanitarias y autoritarismo persistente.



