La gran coalición global contra el acceso infantil digital
El mundo se une para regular las redes sociales infantiles

Una ola legislativa sin precedentes está transformando el panorama digital global. Países de Europa, Asia y Oceanía avanzan a paso firme hacia la restricción del acceso de menores a las redes sociales, coordinando esfuerzos para blindar a niños y adolescentes de los riesgos del entorno digital.
Australia abre el camino
Australia fue el primer país del mundo en implementar una prohibición formal en diciembre de 2025, bloqueando el acceso a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat y YouTube para menores de 16 años. Las plataformas que incumplan enfrentan multas de hasta 49.5 millones de dólares australianos. Este movimiento pionero encendió la chispa que hoy arde en varios continentes.
Europa lidera la coordinación global
Francia aprobó en su Asamblea Nacional legislación para prohibir el acceso a menores de 15 años, con el objetivo de implementarla antes del inicio del año escolar en septiembre. España anunció planes para restringir el acceso a menores de 16, con el Primer Ministro Pedro Sánchez declarando que los niños enfrentan “un salvaje oeste digital”. Grecia, Eslovenia, Dinamarca e Italia también avanzan con legislación similar.
Cinco países de la Unión Europea —España, Francia, Grecia, Dinamarca e Italia— están pilotando una aplicación de verificación de edad desarrollada por la Comisión Europea, esperada en las tiendas de aplicaciones para marzo de 2026. Esta herramienta expedirá certificados digitales de edad para garantizar el cumplimiento de las restricciones.
India y Asia se suman al movimiento
India, el país más poblado del mundo, confirmó conversaciones con plataformas digitales sobre restricciones basadas en edad. El Ministro de TI Ashwini Vaishnaw anunció los diálogos en la Cumbre de Impacto de IA en Nueva Delhi, marcando la primera señal oficial a nivel federal. Malasia, por su parte, anunció restricciones para menores de 16 años para este año.
El consenso global es claro: proteger a la infancia en el entorno digital ya no es una opción, sino una obligación legislativa urgente que los gobiernos están tomando en serio, uno a uno y ahora juntos.



