Irán cambia táctica: la estrategia del “goteo” continuo
La guerra de desgaste: el nuevo juego de Irán

Tras los fracasos de los grandes ataques masivos del año pasado, Irán ha adoptado una nueva doctrina militar: pequeñas oleadas constantes de misiles y drones diseñadas no para ganar batallas decisivas, sino para agotar los costosos sistemas de defensa de Israel, Estados Unidos y los estados del Golfo. Los analistas la llaman la estrategia del drizzle —el goteo—, y está redefiniendo el conflicto en Oriente Medio.
La lección aprendida de la guerra de 12 días del pasado junio es clara. Los grandes barrajes teledirigidos fueron interceptados con relativa eficiencia y los lanzadores iraníes destruidos antes de causar daño significativo. Ahora Teherán dispara primero sus misiles más antiguos de combustible líquido para drenar los inventarios de interceptores —sistemas como el THAAD, el Arrow y el David’s Sling, que cuestan millones por unidad y tardan años en acumularse—, reservando sus sistemas sólidos más modernos para etapas posteriores.
En las primeras 48 horas del conflicto actual, Irán lanzó más de 1,200 misiles y drones en más de 25 oleadas, atacando simultáneamente a los seis estados del Consejo de Cooperación del Golfo por primera vez en la historia. Los Emiratos Árabes Unidos detectaron 174 misiles balísticos y 689 drones; Kuwait interceptó 97 misiles y 283 drones; Bahréin reportó 70 misiles y 59 drones. En Camp Arifjan, Kuwait, tres militares estadounidenses perdieron la vida.
El objetivo estratégico va más allá del daño físico. Irán calcula que, si genera suficiente presión sobre los aliados regionales de Washington, estos presionarán a EE.UU. para detener las operaciones. Es una apuesta política tanto como militar, y su éxito depende de que los lanzadores iraníes sobrevivan el tiempo suficiente para sostener el ritmo. Israel ya afirma haber destruido 200 lanzadores de misiles balísticos iraníes, lo que convierte esta guerra en una carrera contrarreloj.
Como señaló Danny Citrinowicz del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv: “Creo que están calculando que será una guerra larga”. La pregunta no es si Irán puede ganar —difícilmente— sino cuánto daño puede infligir antes de que sus capacidades sean neutralizadas.



