Escudo de las Américas: RD en el centro del tablero hemisférico
Luis Abinader y el nuevo pacto de seguridad regional

El pasado 7 de marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó a los líderes de 12 naciones del hemisferio occidental en el Trump National Doral Miami, en las afueras de Miami, para lanzar una de las iniciativas de seguridad regional más ambiciosas de la última década: la Cumbre Escudo de las Américas (Shield of the Americas Summit). Entre los mandatarios presentes estuvo el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, quien ocupó un lugar destacado en este foro histórico que busca redefinir la arquitectura de seguridad en América Latina y el Caribe.
Una coalición nacida de la urgencia
La cumbre surgió en un contexto de creciente presión estadounidense sobre la región. Trump ya había ordenado en enero de 2026 la “Operación Resolución Absoluta” en Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro, enviando una señal contundente sobre la nueva doctrina de Washington: acción directa, sin dilaciones diplomáticas, contra el narcotráfico, el crimen transnacional y la influencia hostil en el hemisferio.
Durante el evento, Trump firmó la proclamación oficial de la Coalición Anticartel de las Américas, el brazo operativo del Escudo de las Américas. En su discurso, el mandatario estadounidense trazó un paralelo con la lucha contra ISIS: “Así como nos unimos para eliminar al ISIS, ahora necesitamos una coalición para desmantelar los cárteles”. La coalición autoriza el uso de fuerza letal coordinada entre los ejércitos de los países miembros contra organizaciones criminales y redes terroristas transnacionales.
Además de la dimensión de seguridad, el Escudo de las Américas apunta directamente a contener la influencia económica y política de China en el hemisferio, un objetivo que Washington denomina la “Doctrina Monroe del siglo XXI” o “Doctrina Donroe”.
Los 12 países fundadores
Los mandatarios que firmaron el acuerdo inicial representan a naciones políticamente alineadas con Washington en temas de seguridad y libre mercado:
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🇩🇴 República Dominicana — Luis Abinader
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🇦🇷 Argentina — Javier Milei
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🇸🇻 El Salvador — Nayib Bukele
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🇪🇨 Ecuador — Daniel Noboa
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🇵🇦 Panamá — José Raúl Mulino
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🇨🇷 Costa Rica — Rodrigo Chaves
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🇵🇾 Paraguay — Santiago Peña
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🇭🇳 Honduras — Nasry Asfura
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🇨🇱 Chile — José Antonio Kast
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🇧🇴 Bolivia — Rodrigo Paz
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🇹🇹 Trinidad y Tobago — Kamla Persad-Bissessar
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🇬🇾 Guyana — Irfaan Ali
¿Qué significa para América Latina?
La cumbre marca un giro geopolítico sin precedentes en la región. Por primera vez en décadas, un bloque de naciones latinoamericanas y caribeñas acuerda formalmente compartir inteligencia militar, coordinar interdicción naval y terrestre, y enfrentar de manera conjunta las redes de narcotráfico que han desestabilizado a sus sociedades.
El Escudo de las Américas también reposiciona a América Latina dentro de la política exterior estadounidense: lejos del olvido diplomático de años anteriores, la región vuelve a ser una prioridad para Washington —aunque bajo condiciones claras de alineamiento político e ideológico—. Los países que no fueron invitados (aproximadamente dos tercios del hemisferio) quedan fuera de los beneficios de cooperación militar, tecnológica y económica que este esquema ofrece.
La República Dominicana: aliado estratégico en el Caribe
Para la República Dominicana, la participación de Luis Abinader en esta cumbre no es meramente simbólica: es un posicionamiento estratégico de primera línea. El país ocupa uno de los corredores más activos del narcotráfico caribeño, con cocaína sudamericana que transita por sus costas rumbo a Europa y Norteamérica. Solo en febrero de 2026, autoridades dominicanas decomisaron 136 paquetes de cocaína en las costas de La Altagracia.
Ser parte del Escudo de las Américas implica beneficios concretos para Santo Domingo:
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Inteligencia marítima y aérea para vigilar el corredor caribeño
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Equipamiento y entrenamiento para la interdicción naval
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Cooperación contra redes de lavado de activos y corrupción portuaria
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Respaldo político de Washington en operaciones contra el crimen organizado transnacional
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Fortalecimiento de la posición dominicana en el marco del CAFTA-DR
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Además, la frontera con Haití —en crisis humanitaria y de seguridad permanente— convierte a la RD en un punto neurálgico del nuevo esquema hemisférico. La presencia de Abinader en Doral consolida la imagen del país como un Estado confiable, democrático y pro-Washington en un Caribe convulsionado.
La firma de la declaración conjunta y los nuevos acuerdos en materia de cooperación tecnológica y defensa anunciados durante la cumbre abren además la puerta a inversiones en capacidades soberanas que la RD no podría desarrollar sola a corto plazo.
Preguntas Frecuentes
1. ¿Qué es exactamente el Escudo de las Américas y a quién incluye?
Es una alianza hemisférica de seguridad fundada el 7 de marzo de 2026 en Doral, Florida, bajo convocatoria del presidente Trump. Reúne a 12 países de América Latina y el Caribe comprometidos a combatir conjuntamente el narcotráfico, las pandillas transnacionales, la migración ilegal masiva y la influencia hostil de potencias externas como China. Su brazo operativo es la Coalición Anticartel de las Américas.
2. ¿Por qué la República Dominicana es importante dentro de esta coalición?
Por su posición geográfica en el corredor caribeño del narcotráfico, su frontera con Haití en crisis, sus puertos de alto tráfico y su rol en el tratado comercial CAFTA-DR. Santo Domingo es un nodo logístico clave que Washington necesita como aliado operativo para aplicar su nueva doctrina de seguridad en el Caribe. La participación de Abinader coloca al país en el centro del nuevo mapa geopolítico hemisférico.
3. ¿Qué riesgos o costos tiene para la RD formar parte de esta alianza?
El principal dilema es político: alinearse tan estrechamente con la agenda de seguridad de Trump puede generar fricciones con naciones vecinas que no forman parte del bloque y con organismos multilaterales como la OEA y la CELAC. Internamente, la cooperación militar ampliada con EE.UU. podría generar debate sobre soberanía nacional. Además, el cumplimiento de las exigencias de Washington en materia antidroga y migración demandará reformas institucionales y recursos significativos.



