Crisis financiera amenaza el futuro de la ONU

La Organización de las Naciones Unidas enfrenta hoy lo que muchos describen como la peor crisis de su historia. A punto de cumplir 80 años, la institución lucha simultáneamente contra un colapso financiero inminente, el retiro masivo de Estados Unidos del multilateralismo y cuestionamientos profundos sobre su relevancia en el mundo actual.
María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General y posible sucesora del secretario general António Guterres, lo dijo sin rodeos en una entrevista con Euronews: la ONU debe “reformarse, transformarse o morir.” Espinosa, no obstante, se mostró cautelosa ante el pesimismo: “El mundo no puede vivir sin ella. La gran pregunta es cómo va a sobrevivir.”
Un agujero financiero sin precedentes
La advertencia llega en un momento crítico. En enero de 2026, Guterres envió una carta urgente a los 196 embajadores miembros advirtiendo que la organización podría quedarse sin fondos en julio si los países no pagan sus cuotas. Las contribuciones impagas alcanzaron un récord histórico de $1,570 millones a finales de 2025. Para hacer frente a la situación, la ONU recortó su presupuesto anual un 15% y eliminó cerca de 2,900 puestos de trabajo a nivel mundial.
La situación se tornó aún más absurda cuando la ONU se vio obligada a devolver $227 millones a los estados miembros de su presupuesto regular — dinero que en realidad nunca había cobrado. Guterres calificó el episodio como “un ciclo kafkiano, donde se espera que devuelvas dinero que no existe.”
El retiro de Estados Unidos agrava la crisis
El golpe más duro llegó el 7 de enero de 2026, cuando la administración Trump anunció la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 entidades de la ONU. El secretario de Estado Marco Rubio justificó la decisión afirmando que dichas organizaciones representaban “una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad” estadounidense.
Washington, históricamente el mayor contribuyente financiero de la ONU, acumula deudas que superan los $2,200 millones y ha señalado su intención de eliminar por completo sus aportaciones a las misiones de paz en 2026. El financiamiento humanitario estadounidense a programas de la ONU cayó drásticamente, de hasta $17,000 millones en años anteriores a apenas $2,000 millones comprometidos en diciembre pasado.
Las misiones de paz en riesgo
Las consecuencias ya son visibles sobre el terreno. Funcionarios de la ONU informaron al Consejo de Seguridad que las misiones de mantenimiento de paz enfrentan “desafíos financieros significativos”, con cierres de bases y reducción del apoyo aéreo que generan “puntos ciegos” en zonas de conflicto como la República Centroafricana y la región de Abyei.
Como respuesta institucional, Guterres lanzó en marzo de 2025 la Iniciativa ONU80, un esfuerzo de reforma para revisar mandatos y racionalizar operaciones antes del 80° aniversario de la organización. En marzo de 2026, la Asamblea General adoptó una resolución para fortalecer la creación e implementación de mandatos.
Con el mandato de Guterres terminando en diciembre de 2026 y la selección de su sucesor en curso, el futuro de la institución más importante del orden mundial está, más que nunca, en juego.



