Turismo

Crisis en Medio Oriente: $600 millones perdidos al día

El conflicto con Irán sacude el turismo mundial

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que estalló el 28 de febrero de 2026 no es solo un conflicto lejano en las noticias internacionales. Para la República Dominicana, una de las economías más dependientes del turismo en el Caribe, las ondas de choque de esta crisis ya se sienten, y podrían intensificarse en los meses que vienen.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) estima que el conflicto está costando al sector turístico de Medio Oriente aproximadamente 600 millones de dólares al día. El organismo había proyectado que los visitantes internacionales gastarían $207,000 millones en la región durante 2026, una cifra que ahora luce inalcanzable. Más de 37,000 vuelos han sido cancelados desde el inicio del conflicto, afectando a más de cuatro millones de pasajeros, con cierres de espacio aéreo en Irán, Iraq, Israel, Kuwait, Bahréin, Qatar, Siria y los Emiratos Árabes Unidos.

¿Qué tiene que ver esto con la República Dominicana?

A primera vista, podría parecer que poco. El turismo dominicano no depende de visitantes provenientes de Medio Oriente. Sin embargo, los efectos indirectos son reales y potencialmente significativos.

El primero y más inmediato es el precio del combustible de aviación. Los precios del jet fuel han escalado de entre $85 y $90 por barril antes del conflicto a cifras que oscilan entre $150 y $200 por barril. Esto encarece directamente los costos operativos de las aerolíneas que conectan a la República Dominicana con sus principales mercados emisores: Estados Unidos, Canadá y Europa. Aerolíneas como Qantas y Air New Zealand ya han anunciado alzas de tarifas, una tendencia que podría trasladarse a las rutas hacia el Caribe.

El segundo efecto es la redistribución de flujos turísticos globales. Con el Medio Oriente cerrado al turismo masivo, viajeros europeos y norteamericanos que habitualmente veraneaban en Dubai, Qatar o Arabia Saudita podrían redirigir su interés hacia destinos alternativos de sol y playa. El Caribe, y en particular la República Dominicana, está posicionado para capturar parte de esa demanda desplazada. Punta Cana, La Romana y Santo Domingo podrían beneficiarse de este efecto de sustitución.

Sin embargo, existe también un escenario adverso. Si el conflicto prolonga la incertidumbre global y los precios del petróleo se mantienen elevados, los costos operativos de hoteles, aerolíneas y agencias de viaje dominicanas subirán notablemente. Las importaciones de insumos esenciales para el sector —desde alimentos hasta materiales de construcción para nuevos proyectos hoteleros— también se verían encarecidas por el impacto en el transporte marítimo mundial.

Un análisis de Tourism Economics, división de Oxford Economics, proyecta una caída de entre el 11% y el 27% en llegadas internacionales a Medio Oriente durante 2026, con pérdidas de entre $34,000 y $56,000 millones en gasto turístico. Esta contracción a escala global presiona los márgenes de todo el sector.

Para la República Dominicana, que recibió más de 10 millones de turistas en 2024 y tiene como meta seguir creciendo, el momento exige atención estratégica. El Gobierno dominicano ya expresó su preocupación formal por la escalada en Medio Oriente y llamó a las partes a frenar el conflicto. En paralelo, el sector privado debe monitorear de cerca la evolución de las tarifas aéreas y ajustar su estrategia de mercadeo hacia los segmentos de viajeros que buscan alternativas seguras en el Caribe.

La apertura en 2026 de la Escuela de Hospitalidad y Turismo Gabriel Escarrer Juliá en Punta Cana, con capacidad para formar hasta 800 estudiantes al año, es una señal de que el país apuesta a fortalecer su oferta justamente cuando el mapa del turismo global está siendo redibujado.

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