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Crisis en la Biblioteca Pedro Mir de la UASD

Una Vergüenza para la Primera Universidad del Nuevo Mundo

La Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) atraviesa una grave crisis de infraestructura que compromete el desempeño académico de miles de estudiantes. Lo que alguna vez fue considerada una de las bibliotecas más modernas del mundo enfrenta ahora problemas de conectividad, equipos obsoletos y deterioro físico generalizado.

Esta situación resulta particularmente vergonzosa considerando que la UASD es la primera universidad fundada en el Nuevo Mundo (1538), una institución histórica que debería ser orgullo nacional y referente educativo regional. Mientras otras naciones centroamericanas invierten masivamente en infraestructura cultural y educativa, la principal universidad dominicana permite que su biblioteca emblemática se deteriore por falta de mantenimiento y recursos.

El contraste con la Biblioteca Nacional de El Salvador

El caso de la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), inaugurada por el presidente Nayib Bukele el 14 de noviembre de 2023, expone las deficiencias dominicanas de forma contundente. La BINAES es la primera biblioteca nacional del mundo en operar 24 horas al día, 365 días al año, con tecnología 5G, 24,000 metros cuadrados de construcción y acceso a 9 millones de ejemplares digitales.

La inversión salvadoreña incluyó una donación china de $54 millones para construcción y equipamiento, más un presupuesto operativo de $7.5 millones anuales. En contraste, la Biblioteca Pedro Mir nunca recibió presupuesto específico para mantenimiento tras su inauguración en 2005, dependiendo únicamente de recursos internos de la UASD.

Problemas de conectividad paralizan el estudio

La ausencia de internet se ha convertido en el principal obstáculo para los estudiantes de la UASD. La mayoría de las computadoras están desconectadas o fuera de servicio, obligando a los estudiantes a utilizar el internet de sus celulares o comprar paquetes de datos para realizar sus tareas académicas.

Mientras la BINAES ofrece conectividad 5G completa, tecnología de escaneo 3D y acceso a millones de recursos digitales, los estudiantes de la primera universidad del Nuevo Mundo no tienen acceso ni a internet básico. Aunque la página oficial de la Biblioteca Pedro Mir menciona 527 computadoras conectadas y señal wifi, la realidad actual dista dramáticamente de estas especificaciones.

Infraestructura en deterioro progresivo

El edificio de la Biblioteca Pedro Mir presenta filtraciones visibles y señales de humedad en múltiples áreas. Los baños están en condiciones deplorables, con inodoros sin tapa y ausencia total de papel higiénico en todos los pisos. En el cuarto nivel, un desagüe tapado mantiene agua negra acumulada en el área de depósito de artículos de limpieza. Los techos de varios salones muestran filtraciones, los tomacorrientes carecen de electricidad, y el aire acondicionado no funciona en los niveles 3 y 4.

Comparativamente, la BINAES cuenta con 7 niveles equipados con auditorio para 350 personas, sala de proyección con tecnología de última generación, áreas lúdicas, restaurante, sala Braille y espacios especializados para investigadores. El contraste es devastador para una nación que presume de tener la universidad más antigua de América.

Horarios reducidos limitan el acceso

La Biblioteca Pedro Mir actualmente cierra a las 8:00 p.m. en lugar de las 10:00 p.m., su horario oficial, debido a que la planta eléctrica funciona de forma manual. El director Augusto Bravo reconoció que operan con “servicio básico en la parte académica” y admitió que muchos equipos son obsoletos.

En El Salvador, la BINAES opera 24 horas al día, 7 días a la semana, permitiendo acceso permanente a estudiantes, investigadores y ciudadanos en general. Esta política de acceso continuo forma parte de una estrategia gubernamental de prevención de la delincuencia mediante espacios culturales seguros.

¿Cuándo se inauguró la Biblioteca Pedro Mir?

La Biblioteca Pedro Mir fue inaugurada el 9 de noviembre de 2005 bajo la rectoría de Roberto Reyna Tejada, durante el gobierno del presidente Leonel Fernández. La obra civil fue concluida durante la gestión de gobierno 1996-2000 del Dr. Fernández, quien posteriormente se autoproclamó padrino de esta biblioteca considerada una de las más modernas del mundo.

La remodelación tuvo un costo de 250 millones de pesos y fue equipada con un monto de 20 millones de dólares. Veinte años después, el abandono y deterioro son evidentes, convirtiendo una inversión multimillonaria en un espacio disfuncional que avergüenza a la institución más antigua del hemisferio occidental.

¿Cuáles son las causas principales del deterioro según el rector?

La falta de recursos económicos es la causa principal del deterioro según las autoridades universitarias. En 2012, el entonces rector Mateo Aquino Febrillet ya denunciaba que seis años después de la inauguración, la UASD no había recibido un centavo para el mantenimiento de la obra, lo que provocaba el deterioro por filtraciones, 280 computadoras dañadas y programas de informática desactualizados.

El rector lamentó que la biblioteca se entregó sin presupuesto para mantenimiento y que las reparaciones se han realizado con recursos internos de la universidad. Esta explicación, aunque válida en términos administrativos, no justifica que la primera universidad de América permita que su biblioteca principal opere en condiciones infrahumanas mientras naciones vecinas invierten decenas de millones en infraestructura educativa de clase mundial.

¿Qué medidas ha tomado el Consejo Universitario?

El Frente Independiente de Estudiantes Revolucionarios (FIER) depositó una comunicación formal ante el Consejo Universitario a través de los delegados estudiantiles Ángel Franjul y José Lagares, solicitando intervención urgente. Los estudiantes pidieron que el tema sea colocado en la agenda del Consejo Universitario y que se disponga una evaluación técnica integral acompañada de un plan de intervención inmediata.

Hasta la fecha de esta publicación, no se ha reportado una respuesta oficial del Consejo Universitario sobre las medidas específicas a implementar. Este silencio institucional agrava la vergüenza de una universidad con casi 500 años de historia que parece incapaz de mantener su propia infraestructura académica.

¿Cómo afecta el deterioro a los estudiantes de la UASD?

El deterioro afecta directamente el desempeño académico de miles de estudiantes que dependen de este espacio para investigación y estudio. Los estudiantes se ven obligados a gastar dinero adicional en paquetes de datos para acceder a internet, mientras enfrentan condiciones insalubres en los baños y espacios con mobiliario deteriorado e insuficiente.

El horario reducido de operación también limita las horas disponibles para estudio, especialmente para estudiantes que trabajan durante el día. Esta situación es particularmente injusta en un país donde la educación superior pública debería ser garantía de oportunidades, no obstáculo adicional para jóvenes que ya enfrentan dificultades económicas.

¿Existen planes de reparación o presupuesto asignado?

El director de la biblioteca, Augusto Bravo, mencionó que existe un acuerdo con el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) para solucionar las deficiencias de conectividad. Además, explicó que se entregaron tablets para que los estudiantes accedan al reservorio digital, argumentando que el modelo anterior de biblioteca “ya colapsó” y están en transición.

Sin embargo, no se ha anunciado un presupuesto específico asignado para reparaciones integrales de infraestructura en 2026. Vale destacar que en 2022 la biblioteca realizó intervenciones integrales que incluyeron aires acondicionados, reparación de baños, tapizado de muebles y electrificación de áreas. No obstante, estas mejoras parecen haber sido insuficientes o el deterioro ha continuado acelerándose.

Una vergüenza nacional inaceptable

La situación actual evidencia una preocupante falta de priorización en el uso de recursos, según denuncian las organizaciones estudiantiles, quienes cuestionan que mientras se realizan gastos en actividades no urgentes, espacios fundamentales permanezcan en estado de abandono.

Es inadmisible que la primera universidad fundada en América (1538), institución que educó a generaciones de líderes dominicanos y latinoamericanos, permita que su biblioteca principal opere sin internet, con baños insalubres, equipos obsoletos y horarios limitados por fallas eléctricas. Mientras El Salvador invierte $54 millones en una biblioteca nacional 24/7 con tecnología de punta, la República Dominicana permite que su principal institución académica se deteriore por falta de mantenimiento básico.

Esta crisis no solo afecta a los estudiantes actuales, sino que mancha el legado histórico de una universidad que debería ser orgullo del Caribe y referente educativo continental. La UASD merece una biblioteca digna de su historia, y los estudiantes dominicanos merecen condiciones de estudio comparables a las que disfrutan sus pares centroamericanos.

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