China rechaza sanciones por comercio de petróleo iraní

Washington intensificó su campaña de máxima presión contra Irán al imponer nuevas sanciones a Hengli Petrochemical, una de las mayores refinerías independientes de China, y a unas 40 empresas navieras acusadas de facilitar el comercio ilegal de petróleo iraní. El Departamento del Tesoro afirmó que Hengli adquirió miles de millones de dólares en crudo iraní, convirtiéndola en uno de los principales clientes de Teherán.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que cualquier empresa o embarcación que facilite estas transacciones enfrentará consecuencias directas. La medida se enmarca en la estrategia del gobierno de Trump de aplicar sanciones secundarias, es decir, penalizar a terceros países que comercien con Irán, independientemente de su relación con Estados Unidos.
Pekín respondió con dureza. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, calificó las sanciones de ilegales según el derecho internacional y prometió defender los intereses de las empresas chinas. China es, con creces, el mayor comprador de crudo iraní, representando más del 80% de las exportaciones de petróleo de Irán.
El momento es especialmente delicado: el presidente Trump tiene previsto visitar Pekín los días 14 y 15 de mayo para una cumbre con el presidente Xi Jinping, la primera visita presidencial estadounidense a China en casi una década. Analistas advierten que la tensión generada por estas sanciones podría limitar los avances diplomáticos, convirtiendo la cumbre en un ejercicio de imagen más que en una oportunidad para acuerdos sustanciales.



