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Asfalto vs. Naturaleza: La Batalla por el Jardín Botánico

Una expansión vial amenaza el pulmón verde más valioso de Santo Domingo

En la capital dominicana, se ha desatado un profundo conflicto socioambiental. Se enfrentan dos necesidades: reducir la congestión vehicular y proteger el Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso. Este espacio, más que un simple pulmón verde, es una infraestructura ecológica crítica y un reservorio de biodiversidad vital para la resiliencia urbana.

La propuesta de ampliar la Avenida República de Colombia, impulsada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ha generado fuerte oposición. Ambientalistas, académicos y ciudadanos se han unido bajo el lema: “¡El Jardín Botánico no se toca!”

Justificación oficial y rechazo ciudadano

El MOPC justifica esta expansión vial como una solución fundamental para la congestión que afecta a más de 1.4 millones de personas en el Gran Santo Domingo, proyectando una mejora significativa en el flujo de tráfico en intersecciones clave. El proyecto contempla la ampliación a cuatro carriles por dirección, la construcción de un paso a desnivel y un sistema de drenaje pluvial, con trabajos de movimiento de tierra ya en curso.

Valor científico y ecológico del Jardín

La oposición es multisectorial y fundamentada. El Jardín Botánico supera la función recreativa. Es una institución científica de primer nivel que alberga una gran riqueza de flora y fauna significativa, incluyendo un elevado número de especies endémicas y nativas. Estas tienen un valor importante para la restauración de ecosistemas degradados en el país.

Este espacio se considera una “fuente de referencia en todo el Caribe” para la conservación de la flora. Su rol abarca desde la investigación científica hasta la educación ambiental, impactando a miles de estudiantes y profesionales cada año

Implicaciones Legales y Ecológicas 

Expertos y organizaciones como Acción Verde han expresado su preocupación. Advierten que reducir el Jardín vulneraría el derecho constitucional a un ambiente sano y afectaría negativamente la imagen del país.

La Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) exige transparencia. Señala que cualquier intervención sería una “grave regresión institucional y social”.

Milcíades Mejía, expresidente del Jardín y actual presidente de la Academia de Ciencias, califica las obras como ilegales. Argumenta que violan la Constitución Dominicana (Artículo 16), la Ley General sobre Medio Ambiente (64-00), la Ley de Áreas Protegidas (202-04) y la ley de creación del Jardín (456-76). Recuerda que modificar los límites de un área protegida requiere mayoría calificada en el Congreso.

Discrepancias institucionales

La situación se complica por las discrepancias institucionales. Mientras el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MMARN)ha emitido los Términos de Referencia para un Estudio de Impacto Ambiental y afirma que “nada está aprobado”.

Sin embargo, brigadas del MOPC han cortado árboles de hasta 40 años dentro del territorio del parque, aunque fuera de la verja principal. Esto ha generado dudas sobre la coherencia institucional y el cumplimiento de la normativa ambiental. Como resultado, se ha iniciado un “diálogo técnico de alto nivel” entre ambos ministerios.

Propuestas de Movilidad Sostenible 

Ante esta amenaza, diversos sectores proponen soluciones alternativas al problema del tráfico que no comprometan este ecosistema urbano vital. Expertos sugieren priorizar el transporte público masivo y colectivo, ampliar el Metro de Santo Domingo y mejorar el sistema de autobuses

También se plantea mejorar la infraestructura vial ya existente y aplicar una gestión más inteligente del tráfico. Entre las medidas están la optimización de intersecciones críticas y la reducción del ancho de las aceras para ganar espacio, sin invadir el Jardín.

La Dra. Ángela Guerrero, botánica e investigadora, advierte que Santo Domingo tiene un déficit del 90 % de espacios verdes en su polígono central. Esto incrementa el efecto de isla de calor urbano y compromete la calidad ambiental. Su postura es clara: “Recortar el verde no debe ser la opción”, especialmente cuando las ciudades modernas buscan activamente incrementar sus áreas verdes para la resiliencia climática.

Un dilema urbano de fondo

La controversia sobre el Jardín Botánico refleja un dilema más amplio en el modelo de desarrollo urbano. Las ciudades en crecimiento deben encontrar formas de armonizar la expansión de infraestructuras con la conservación de la naturaleza y los beneficios que esta ofrece.

La decisión final sobre el futuro del Jardín Botánico Nacional será determinante. No solo definirá el destino de un espacio verde invaluable, sino que también establecerá un precedente fundamental para la gobernanza ambiental, la aplicación de la legislación y la participación ciudadana en la República Dominicana.

La comunidad científica, la sociedad civil y los ciudadanos permanecen vigilantes y movilizados en la defensa de este patrimonio ecológico y cultural.

 

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