Adiós a las baterías selladas: nueva ley europea
Tus smartphones tendrán baterías cambiables en 2027

Durante más de una década, abrir un smartphone para cambiar la batería pasó de ser una tarea sencilla a convertirse en un proceso que requería calor, solventes y herramientas especializadas. Eso está a punto de cambiar en Europa.
Bajo el Artículo 11 del Reglamento de Baterías de la UE (Reglamento 2023/1542), todos los teléfonos inteligentes, tabletas y dispositivos electrónicos portátiles vendidos en la Unión Europea deberán contar con una batería que el consumidor pueda retirar y reemplazar usando herramientas disponibles en el mercado, sin necesidad de calor ni solventes. Si el fabricante requiere herramientas especiales, deberá incluirlas sin costo adicional.
Además, los fabricantes estarán obligados a mantener baterías de repuesto disponibles durante al menos cinco años tras la venta de la última unidad de un modelo, a un precio razonable y no discriminatorio.
¿Qué significa para marcas como Apple y Samsung?
El impacto real puede ser más gradual de lo que parece. Samsung ya utiliza sistemas de pestañas desprendibles en lugar de adhesivos fuertes en sus modelos recientes, lo que podría acercarla al cumplimiento sin necesidad de volver a los paneles traseros removibles de antaño. El resultado más probable es una mejora incremental en la reparabilidad: mejores adhesivos, guías de reparación más claras y menos obstáculos para los usuarios dispuestos a abrir sus dispositivos.
Apple, por su parte, podría acogerse a una cláusula de excepción. El Reglamento de Diseño Ecológico de la UE —vigente desde junio de 2025— establece que los teléfonos que mantengan el 80% de su capacidad tras 1,000 ciclos de carga y cuenten con protección IP67 podrían quedar exentos del requisito de reemplazabilidad por el usuario final, siempre que la batería sea accesible para técnicos independientes.
Menos basura, más transparencia
La regulación va más allá de las baterías extraíbles. La Comisión Europea estima que estas medidas generarán ahorros de €20,000 millones para los consumidores europeos antes de 2030, además de reducir el consumo energético en 2.2 teravatios-hora. Los fabricantes también deberán incluir etiquetas con información sobre capacidad, sustancias peligrosas y datos del fabricante, así como “pasaportes digitales de batería” — registros vinculados a códigos QR que rastrean el ciclo de vida de cada batería desde su producción hasta su reciclaje.
Las metas de recolección de residuos también se endurecen: para 2031, el 61% de las baterías portátiles deberá ser recuperado. Organizaciones como Right to Repair Europe advierten que las excepciones para smartphones podrían sentar un precedente peligroso que vacíe la regulación de su propósito original.



