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Captura de Maduro reaviva debate sobre esferas de influencia

Operación en Venezuela despierta cuestiones sobre Ucrania

La rápida captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses ha devuelto al centro del debate una antigua propuesta rusa que podría redefinir el equilibrio geopolítico global. La operación militar ejecutada el 3 de enero bajo el nombre “Resolución Absoluta” ha generado interrogantes sobre si la acción de Donald Trump en América Latina podría dar a Moscú justificación para ejercer dominio similar sobre Ucrania.

En 2019, funcionarios rusos señalaron su disposición a retirar el apoyo a Maduro a cambio de libertad de acción en Ucrania, según reveló Fiona Hill, entonces asesora principal de Trump sobre Rusia y Europa. Los rusos “enviaban señales muy claras de que querían hacer algún tipo de acuerdo de intercambio muy extraño entre Venezuela y Ucrania”, declaró Hill ante el Congreso estadounidense. El entonces embajador ruso Anatoly Antonov insinuó repetidamente que Rusia permitiría a Estados Unidos actuar como quisiera en Venezuela si Washington hacía lo mismo respecto a Europa.

Trump rechazó esa propuesta en 2019, enviando a Hill a Moscú para comunicar que “Ucrania y Venezuela no están relacionadas entre sí”. Pero siete años después, la situación luce notablemente diferente. Tras la captura de Maduro, Trump invocó la Doctrina Monroe y declaró que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela.

La respuesta del Kremlin ha sido llamativamente moderada. El presidente Vladimir Putin permaneció en silencio durante días después de la captura de Maduro, con solo el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso emitiendo declaraciones que condenaban la “agresión” estadounidense y exigían la liberación de Maduro. Los expertos sugieren que la contención rusa refleja su enfoque en Ucrania y el deseo de evitar antagonizar a Trump mientras la administración busca negociaciones de paz.

Hill señaló que el Kremlin estaría “encantado” con la idea de que países grandes como Rusia, Estados Unidos y China tengan esferas de influencia porque demuestra que “la fuerza hace el derecho”. Las acciones de Trump en Venezuela dificultan que los aliados de Ucrania condenen los planes rusos sobre Ucrania como “ilegítimos” porque “acabamos de tener una situación en la que Estados Unidos ha tomado el control, o al menos decapitado el gobierno de otro país, usando ficciones”, explicó Hill.

A pesar de las preocupaciones sobre el precedente, los expertos argumentan que cualquier intento ruso de una operación estilo Maduro contra el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy sigue siendo altamente improbable. Ucrania opera como una capital fortificada en tiempo de guerra con servicios de seguridad multicapa y constante intercambio de inteligencia occidental.

Rusia ya intentó capturar Kyiv y remover a Zelenskyy en los primeros días de su invasión de febrero de 2022 y fracasó espectacularmente. Las fuerzas aerotransportadas rusas que intentaron aterrizar en el aeropuerto de Hostomel sufrieron numerosas bajas, y una red de agentes rusos en Kyiv fue desmantelada. A diferencia de Venezuela, donde la operación estadounidense enfrentó resistencia mínima, Ucrania ha demostrado movilización nacional sostenida.

“Incluso si Zelenskyy fuera capturado, Ucrania no colapsaría”, según análisis del Times of India. “El poder pasaría a sucesores constitucionales, la cadena de comando militar permanecería intacta y la resistencia popular se intensificaría”.

El propio Zelenskyy ofreció una respuesta punzante cuando le preguntaron sobre la captura de Maduro. “Si pueden hacer eso con dictadores, entonces Estados Unidos sabe qué hacer a continuación”, dijo con una sonrisa durante una rueda de prensa en Kyiv.

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