Estados Unidos Intercepta Buque con 1.1 Millones de Barriles
Beijing y Moscú Ofrecen Solo Apoyo Retórico a Caracas

El presidente ruso Vladimir Putin llamó al mandatario venezolano Nicolás Maduro el jueves para expresar solidaridad tras el secuestro sin precedentes por parte del ejército estadounidense de un petrolero frente a las costas de Venezuela. El Kremlin confirmó que Putin respaldó “la política del gobierno de Maduro orientada a proteger los intereses nacionales y la soberanía frente a la creciente presión externa”.
La operación involucró a la Guardia Costera y la Marina de EE.UU., que abordaron y confiscaron el Skipper, un buque que transportaba aproximadamente 1.1 millones de barriles de crudo venezolano. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, exigió que la administración Trump justifique legalmente el secuestro, cuestionando además por qué Chevron continúa operando en Venezuela mientras Washington ejecuta estas acciones.
Apoyo Limitado Pese a Intereses Económicos
El secuestro amenaza directamente los intereses de China como principal comprador de petróleo venezolano, importando 746,000 barriles diarios en noviembre, lo que representa entre el 55% y 90% de las exportaciones totales de Venezuela. Caracas se ha visto obligada a ofrecer descuentos pronunciados de $14-15 por barril bajo el Brent a compradores chinos, aproximadamente el doble que hace un año.
A pesar de estos importantes intereses económicos, analistas regionales afirman que ni China ni Rusia están dispuestos a brindar asistencia militar sustancial. “Le queda poco tiempo”, señaló Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Andrés Bello en Chile. “El respaldo que tuvo ya no existe en términos reales, más allá de ciertas declaraciones retóricas”.
Vladimir Rouvinski, académico de relaciones internacionales en la Universidad Icesi, observó que Rusia solo ha proporcionado dos petroleros a Venezuela. “Son gestos menores que no bastarán si EE.UU. recurre a acciones letales contra Venezuela”, indicó. Este cambio marca un alejamiento notable de 2018, cuando Moscú desplegó más de 100 militares y bombarderos con capacidad nuclear en Caracas.
Irán Condena la Acción
La embajada de Irán en Caracas condenó el secuestro como “una grave violación de las leyes y regulaciones internacionales” y “piratería”, según un comunicado emitido el jueves. El buque había sido sancionado por EE.UU. en 2022 por presuntamente facilitar envíos de petróleo para Hezbollah y la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
La fiscal general Pam Bondi defendió la operación, afirmando que el petrolero se había “utilizado para transportar petróleo sancionado de Venezuela e Irán” como parte de “una red de envíos ilícitos que apoya a organizaciones terroristas extranjeras”. El presidente Trump indicó que EE.UU. se quedaría con el petróleo confiscado, declarando “nos lo quedamos, supongo”.
El gobierno venezolano calificó el secuestro como “un robo descarado y un acto de piratería internacional”, argumentando que revela el verdadero objetivo de Washington: “Siempre ha girado en torno a nuestros recursos naturales, nuestro petróleo, nuestra energía”. Funcionarios estadounidenses indicaron que podrían ocurrir secuestros adicionales en las próximas semanas como parte de la campaña de presión de la administración contra Maduro.



